Jesucristo hombre, ¿Quien es?.


De la perversión de la Gracia a los rudimentos

Posted in Creciendo en Gracia,Jose L. de Jesus Miranda por Webservant en octubre 18, 2013

NO sé qué es más sorprendente, si ver que las profecías sobre la Transformación no ocurrieron, o ver el RETROCESO doctrinal de CEG. Comenzaron predicando Gracia, luego predicaron el ABUSO de la Gracia (libertinaje), pasaron a la IDOLATRÍA (quitaron a Dios, y pasaron a adorar al VELO), y ahora caen en los RUDIMENTOS DEL ADVENTISMO.

Sí. Tras jactarse de la copa y del cigarrillo y caer en GRAVES problemas de salud, Miranda ahora es un predicador de la DIETA y de la ABSTINENCIA. Si antes hacía la vista gorda con la cocaína y la embriaguez, ahora huele el aliento de sus bendecidos para ver quien fuma. ¡Cuidado! esta nueva revelación dice que comer carne y fumar es dañino, ¡gran sabiduría es esta!.

Pero no se engañen, no es que Miranda dejara de predicar Gracia, HACE TIEMPO QUE DEJO DE ENSEÑAR GRACIA, hace años que todo lo que predican es CARNE, idolatría, contención, y ahora rudimentos.

Todo esto se suma a una larga lista de preguntas sin responder: ¿qué ocurrió con la Transformación?, ¿por qué no visita a la Amada?.

Y mientras Miranda desatiende a la que llama a su Amada, ignora que tienen al enemigo en la cocina. Este enemigo se llama Cudris, el cual ante la ausencia de “papi” se ha instalado en el púlpito y no se quiere ir, aunque tampoco le pidieron que se fuera. Cudris es el verdadero Calqueador de CEG, por encima de su papi, por encima de Guío.

Cudrís está CRECIENDO, y dentro de poco tendrá el tamaño de Cestero, los obispos, y el mismo Miranda comenzarán a ver en él una amenaza, y no tardaran en sacarlo por la puerta de atrás. ¡Cuidado Cudris!. Pero no juzguen mal a Cudris, él no tiene la culpa, la culpa la tiene Miranda, quien abandonó su casa y ahora está desocupada y vacía, dejó el trono vacío, y ahora tendrá que luchar para recuperarlo.

Mientras tanto, la Iglesia de Jesucristo, la verdadera, permanece asentada sobre el fundamento de la Verdad, incomovible ante las convulsiones de los falsos profetas y los lobos.